El lobby del motor pergeña un plan de ayudas que presentará mañana al Gobierno

El último incentivo para la venta de coches fue un completo desastre a nivel organizativo. El Plan 2000 E permitió un aumento de las ventas de automóviles, pero terminó por convertirse en una pesadilla para los concesionarios que tuvieron que reclamar el dinero adelantado. Seguramente los lectores recordarán que se anunció a bombo y platillo algunos meses antes de su entrada en vigor, con lo que las operaciones se paralizaron hasta que se abrió el plazo para solicitar las subvenciones. Intentando implicar a más entidades, se articuló de un modo en que se hacía ver a los compradores que se otorgaban 2.000 euros cuando realmente el Estado tan sólo aportaba 500 euros. La misma cantidad podía ser costeada de un modo voluntario por las comunidades autónomas que así lo decidiesen, quedando otros 1.000 euros a descontar del precio del vehículo por parte de los fabricantes. Por si esto no fuera poco, para aumentar aún más la confusión, varias comunidades autónomas optaron por no adherirse al plan, haciendo que en determinadas regiones el descuento aplicado fuese de 1.500 euros en lugar de 2.000. More